jueves, septiembre 01, 2011
A´m acord Tengo un plan
Ayer no recordaba cómo decirlo. Hoy me acuerdo y lo puedo decir. Pero además recuerdo, otra cosa, otro olvido que tenia en el cajón, tengo un sueño, un plan, un proyecto.
viernes, marzo 11, 2011
No existe, lo invento.
A veces me siento inundada en un mar de merengue y miel;
parecen arenas movedizas
parece que me hundo y que no podré volver a salir a tierra firme.
A veces siento que es un lecho precioso donde me puedo mecer suavemente contigo y gozar por unos momentos. Otras, es como un agujero en el tiempo.
A veces siento que el preciso precioso momento se convierte en un odioso tormento.
A veces creo, pienso y siento que la libertad se me escapa y me vuelvo presa de la culpa por este invento nuestro.
Amoroso intento que va de un sí quiero pero no puedo, a un no quiero pero sí puedo, de un no quiero y no puedo... y de ahí a un... ¿qué puedo?
Y la vida fluye y el amor no existe...
No hay tal complemento, no hay tal sentimiento...
Yo lo invento y me permite llenar el vacio que –en ocasiones- padezco.
parecen arenas movedizas
parece que me hundo y que no podré volver a salir a tierra firme.
A veces siento que es un lecho precioso donde me puedo mecer suavemente contigo y gozar por unos momentos. Otras, es como un agujero en el tiempo.
A veces siento que el preciso precioso momento se convierte en un odioso tormento.
A veces creo, pienso y siento que la libertad se me escapa y me vuelvo presa de la culpa por este invento nuestro.
Amoroso intento que va de un sí quiero pero no puedo, a un no quiero pero sí puedo, de un no quiero y no puedo... y de ahí a un... ¿qué puedo?
Y la vida fluye y el amor no existe...
No hay tal complemento, no hay tal sentimiento...
Yo lo invento y me permite llenar el vacio que –en ocasiones- padezco.
domingo, diciembre 26, 2010
De quién hablo mientras hablo?
¿De quién hablo mientras hablo? De un trasmutado racimo de sueños de mis ancestros, de un milenario mito que habita en mi cuerpo, de mil estrellas que han transitado los siglos que llevo viviendo, de las oscuras aguas del vientre materno, de los enormes brazos que me han acunado en otro tiempo, de la voz masculina que me protegió de un mal sueño, de los dulces cantos que acompasaron mi cuna, de la luna y los días de tanta avaricia, de tanto egoìsmo, de mucha miseria... de los días del sol que silente calienta mi lecho, de las noches que oscuras abrazan mi sueño... ¿quién habla en mi? El canto que habita mi cuerpo, la voz que dulce pregona que ama, el corazón que hoy de nuevo se amuralla... ¿quién lo dicta? Yo, no quiero.
sábado, diciembre 25, 2010
Construcción, sentimiento, objeción...? el amor...
Hoy, este dìa particular, dìa que cantan los cristianos al amor, ¿qué es el amor?... Cuestión semántica o de construcción. Cuestión de piel, de química, de neuronas y hormonas, de identificaciones y primeros remedios. Cuestión de falta, de ausencia, de anhelo... de deseo, del más grande deseo. El amor, a sí mismo, antes del amor a los otros. Lo conozco, lo sé, lo planteo y lo ofrezco, lo compendio, lo platico, lo comparto y lo entiendo en otros viviéndolo. Y yo... yo para mi no lo entiendo.
Y... ¿cómo dice...?
Escucho lo que quiero, divierto las palabras, las secciono y las oblicuo, las reduzco y las aumento, les pongo letras y símbolos antiguos, reminisencias del amor por ahí furtivo, las desdibujo en mi papel y las engrandezco en mi seno... en mi sentir que desea, en mi deseo que siente, en mi fragante piel que anhela. ¿Cómo dice?... Casi no escucho, casi invento lo que mi sentido de oido transmite y no, mi cerebro no registra, es mi corazón quien transmuta y no escucha lo que le dicen y sólo se vuelve a cuestionar, tras un día lleno de cielitos tachados de estrellas, ¿cómo dice...? No lo entiendo... no quiero entender que no puedo navegar por su cielo, que hay cosas que uno no entiende pero son, así son. Llegan de pronto, se asoman, se encienden, me encienden... saturan mi ambiente y luego, luego me doy cuenta que no hay cielitos tachados de estrellas, que sólo hay palabras que a veces lamento. ¿Cómo dice...? Ah! ya entiendo, qué pena, que cielo tan negro. Mañana habrá nuevo viento.
miércoles, marzo 17, 2010
Diferencia fundarme y fundirme
No puedo explicarme… pero vivo re-fundida en este mar de in-explicaciones a las descripciones que hago de mis sentires.
Intento no dar demasiada importancia a este andar suplicante, trato de vivir sin explicar, tan sólo de describirme cada día de la mejor manera posible.
Pero hay algo que no deja de afectarme… que no deja de acuciarme… Un algo indescriptible que me molesta y me hace llorar.
Se hace imprescindible re-fundarme y no re-fundirme... ¿Cómo...?
Intento no dar demasiada importancia a este andar suplicante, trato de vivir sin explicar, tan sólo de describirme cada día de la mejor manera posible.
Pero hay algo que no deja de afectarme… que no deja de acuciarme… Un algo indescriptible que me molesta y me hace llorar.
Se hace imprescindible re-fundarme y no re-fundirme... ¿Cómo...?
martes, febrero 02, 2010
Casimira Casino
Necesita unas lentillas para poder ver bien,
No vaya a ser que se vaya de... pico y...
Se lastime de nuevo el corazoncito...
Casimira Casino anda contando quedito,
Anda andando a pasitos
Pues tiene un dolor escondido.
Casimira Casino es una niña bonita
Que tiene una linda boquita
que quiere decir cosas tan lindas.
No vaya a ser que se vaya de... pico y...
Se lastime de nuevo el corazoncito...
Casimira Casino anda contando quedito,
Anda andando a pasitos
Pues tiene un dolor escondido.
Casimira Casino es una niña bonita
Que tiene una linda boquita
que quiere decir cosas tan lindas.
domingo, enero 31, 2010
Chispitas
De enojo, de lluvia,
De vida, de luz
De sol para calentar el alma.
Chispitas rojas del corazón
De ira, de fuego
De pasión, de deseo
De ganas de vivir: todas
Chispitas de cambio:
De rojo el dolor
De sangre el corazón
De necia la desilusión
La vida en una chispita..
De vida, de luz
De sol para calentar el alma.
Chispitas rojas del corazón
De ira, de fuego
De pasión, de deseo
De ganas de vivir: todas
Chispitas de cambio:
De rojo el dolor
De sangre el corazón
De necia la desilusión
La vida en una chispita..
viernes, enero 29, 2010
Looking for something
¿Cómo se llama lo que siento?
¿Cómo existe algo que no nombro y tampoco pongo al viento?
¿Cómo... cómo juego, con esto que está punzando desde el centro?
Caramba...
El corazón está un poco tieso,
¿Cómo existe algo que no nombro y tampoco pongo al viento?
¿Cómo... cómo juego, con esto que está punzando desde el centro?
Caramba...
El corazón está un poco tieso,
sábado, enero 16, 2010
Septiembre 2009.
Carta escrita a mi amigo Horacio en un día desesperado.
Querido amigo,
A veces cuando hay tanto que contar prefiero el teléfono… Este día mis emociones amanecieron alborotadas, otro tanto se han puesto en el camino pues las calles están húmedas y las gotas de lluvia parecen confundirse con mis lágrimas. He llorado esta mañana. Odio lo que las mujeres del clan me enseñaron acerca de los hombres, estoy molesta por eso. Yo no lo solicité y sin embargo, mi madre juró que mi padre era como un bonobo y yo lo aprendí.
Y ahora, mira la consecuencia, así vivo, buscando insistentemente en las palabras de los hombres una señal de que son humanos y hombres íntegros, con quienes pueda tener algo más lindo que un viscoso beso en donde las luchas internas entre ambos se confundan con amor.
Paradoja ¿no? C’est la vie.
Pero bueno, es también agradable escribir, aunque la voz, podría haberme acariñado... Estoy pensativa pensante pensadora esta mañana y no contestas...
Te mando un abrazo,
Carta escrita a mi amigo Horacio en un día desesperado.
Querido amigo,
A veces cuando hay tanto que contar prefiero el teléfono… Este día mis emociones amanecieron alborotadas, otro tanto se han puesto en el camino pues las calles están húmedas y las gotas de lluvia parecen confundirse con mis lágrimas. He llorado esta mañana. Odio lo que las mujeres del clan me enseñaron acerca de los hombres, estoy molesta por eso. Yo no lo solicité y sin embargo, mi madre juró que mi padre era como un bonobo y yo lo aprendí.
Y ahora, mira la consecuencia, así vivo, buscando insistentemente en las palabras de los hombres una señal de que son humanos y hombres íntegros, con quienes pueda tener algo más lindo que un viscoso beso en donde las luchas internas entre ambos se confundan con amor.
Paradoja ¿no? C’est la vie.
Pero bueno, es también agradable escribir, aunque la voz, podría haberme acariñado... Estoy pensativa pensante pensadora esta mañana y no contestas...
Te mando un abrazo,
Hay diferencia entre
(Escrito en junio de 2009)
... "ya no quiero vivir..." y "ya no quiero vivir ... así" hay una diferencia y distancia significativa. Prefiero decir ya no quiero vivir así... y seguir viviendo. Hoy es un día difícil, por eso dije ya no quiero vivir. Mañana no sé, tal vez diga, ... así.
... "ya no quiero vivir..." y "ya no quiero vivir ... así" hay una diferencia y distancia significativa. Prefiero decir ya no quiero vivir así... y seguir viviendo. Hoy es un día difícil, por eso dije ya no quiero vivir. Mañana no sé, tal vez diga, ... así.
No sé... jugando
(Escrito en junio 2009)
No sé, o no se...
No sé... ¿nos extrañamos?
No sé ¿o nos evitamos?
No sé o nos editamos... Jugando con palabras.
No sé, o no se...
No sé... ¿nos extrañamos?
No sé ¿o nos evitamos?
No sé o nos editamos... Jugando con palabras.
Riding low
(Primer domingo de diciembre 2009)
Cabalgando con mis piernas sujetando fuertemente su cuerpo, vibrando a ritmo lento,
subiendo la velocidad y el aliento,
respirando fuerte con el roce de su pelo
bajo el sol, entre las sombras, en el campo y en el cielo.Riding low... ¿Y si me pierdo?
Un beso de fresa y otro de chocolate
¿Cómo es un beso?
Ardiente, dulce o travieso...
Celoso, apasionado y desorbitado,
Doliente, sufriente y enamorado
Amoroso, dulce y acendrado
Cálido, fuerte y sostenido
¿Cómo quiero un beso?
De chocolate con fresa adornado con los ingredientes anteriores...
Paradoja
María Magdalena de los Honores. Pátzcuaro, Mich. Enero 01, 2010.
Un gusto conocerte mujer de piel morena y labrada por el tiempo.
Tu cara bonita y sonriente se queda en la sombra y el frio cada día, cuidando de un hombre judío,
sangrante y doliente que te pide misericordia.
¿Alguien podría bajarlo de ahí? Los que sus pecados en él posan, habrían de bajarle, hacerle descansar.
Pero tú, mujer bonita, sacrificio de vida, a tu marido que pegaba pero te quería bonito y a tu hijo que se te fue ¿por qué has de cuidar en tanto frío y sombra al señor de la misericordia?
María Magdalena de los Honores. En tu honor escribo. Fue un honor conocerte.
Un gusto conocerte mujer de piel morena y labrada por el tiempo.
Tu cara bonita y sonriente se queda en la sombra y el frio cada día, cuidando de un hombre judío,
sangrante y doliente que te pide misericordia.
¿Alguien podría bajarlo de ahí? Los que sus pecados en él posan, habrían de bajarle, hacerle descansar.
Pero tú, mujer bonita, sacrificio de vida, a tu marido que pegaba pero te quería bonito y a tu hijo que se te fue ¿por qué has de cuidar en tanto frío y sombra al señor de la misericordia?
María Magdalena de los Honores. En tu honor escribo. Fue un honor conocerte.
sábado, diciembre 19, 2009
Deseo de... de ilusión ilusoria ilusionada y conocida como tal...
Pensando en los últimos aconteceres de la vida... en tu deseo y el mio.
Deseo tu deseo, deseo la ilusión que me provoca la cercanía de tu cuerpo, palpitante y vibrante cerca de mi piel marrón por el sol del domingo. Soñando contigo, plantada al sol, sin camisón y con canción... Buscando en mi mente la imagen de tu rostro. Del anhelo del beso que no se dio se hace la canción y busco en los atardeceres las letras que evoquen la palabra para describir este deseo... deseo de tu deseo, deseo de mi deseo, del cumplimiento de los dos.
Deseo tu deseo, deseo la ilusión que me provoca la cercanía de tu cuerpo, palpitante y vibrante cerca de mi piel marrón por el sol del domingo. Soñando contigo, plantada al sol, sin camisón y con canción... Buscando en mi mente la imagen de tu rostro. Del anhelo del beso que no se dio se hace la canción y busco en los atardeceres las letras que evoquen la palabra para describir este deseo... deseo de tu deseo, deseo de mi deseo, del cumplimiento de los dos.
domingo, octubre 25, 2009
Los aullidos
El dolor, los aullidos, los gritos y la cara plasmada de melancolía.
La desesperanza, el olvido, no me acuerdo, no pasó nada, los niños, la vida continúa, perdona, la familia, unidos, no te hice nada, yo fue la víctima no tú, o la bebes o la derramas, la vida es así, ya pagaron su culpa, ya pasó todo. No te acuerdes, no pasó nada, no te acuerdes, no pasó nada, no te acuerdes... si pasó algo... Por eso el silencio y las peticiones de olvido, de perdón, de calma.
La rabia no encuentra salida, no entiende de perdones, no sabe de olvidos... está presente en cada día... la rabia que ataca contra mí misma, la rabia que me inmoviliza, la rabia que me espuma la boca para acallar las palabras.
La vida continua, no te puedes quedar estancada... Y volteó al espejo y me miro y repregunto, ¿por qué? Solo el silencio ... tal vez la respuesta yo la tengo... tal vez... Continuo, camino, salgo, hablo poco, asumo mucho. Me planto en un mundo donde solo tenga que ver, oir, callar... caminar y caminar, sin rumbo ni sentido. Eso me salva, caminar.
La rabia me hace morder, siempre a la misma persona y en el mismo lugar. Convulsiono a diario, me azoto contra mi propia carne. El lugar del castigo: mi cuerpo, los dolores, los horrores de sus amores se enquistan en mi rostro. Me vieron la cara. Siento que se me quema la frente, viví la afrenta que más dolió en mi existencia.
Traición. Se llama traición... aunque no registres esta palabra, a ti te digo que se llama traición y sí sucedió, y si quisiste hacerlo y sí me hiciste daño y no te doy perdón.
Los lamentos habrán de persistir conmigo hasta el final de mis días, la rabia no, esa la cedo. Es para ti.
La desesperanza, el olvido, no me acuerdo, no pasó nada, los niños, la vida continúa, perdona, la familia, unidos, no te hice nada, yo fue la víctima no tú, o la bebes o la derramas, la vida es así, ya pagaron su culpa, ya pasó todo. No te acuerdes, no pasó nada, no te acuerdes, no pasó nada, no te acuerdes... si pasó algo... Por eso el silencio y las peticiones de olvido, de perdón, de calma.
La rabia no encuentra salida, no entiende de perdones, no sabe de olvidos... está presente en cada día... la rabia que ataca contra mí misma, la rabia que me inmoviliza, la rabia que me espuma la boca para acallar las palabras.
La vida continua, no te puedes quedar estancada... Y volteó al espejo y me miro y repregunto, ¿por qué? Solo el silencio ... tal vez la respuesta yo la tengo... tal vez... Continuo, camino, salgo, hablo poco, asumo mucho. Me planto en un mundo donde solo tenga que ver, oir, callar... caminar y caminar, sin rumbo ni sentido. Eso me salva, caminar.
La rabia me hace morder, siempre a la misma persona y en el mismo lugar. Convulsiono a diario, me azoto contra mi propia carne. El lugar del castigo: mi cuerpo, los dolores, los horrores de sus amores se enquistan en mi rostro. Me vieron la cara. Siento que se me quema la frente, viví la afrenta que más dolió en mi existencia.
Traición. Se llama traición... aunque no registres esta palabra, a ti te digo que se llama traición y sí sucedió, y si quisiste hacerlo y sí me hiciste daño y no te doy perdón.
Los lamentos habrán de persistir conmigo hasta el final de mis días, la rabia no, esa la cedo. Es para ti.
Personaje misterioso
En este tiempo he de recordar los títulos que han perseguido mi existencia. La constancia de mi necedad me abruma pero no puedo contra ella. Siempre clamando con desesperación para que un algo o alguien vuelva, que no se vaya, que no abandone su estancia conmigo, que me ame, que me permita amar.
Una pregunta ronda mi existencia, saber quién será ese personaje misterioso que da vida a mis cantos inflamados de una petición siempre en clamor y con rostro lloroso. Personaje que da lugar a mis letras suplicantes y melancólicas, que inspira los aullidos dolorosos que yo hago.
¿A quién ruego no te vayas, quédate conmigo? ¿A quién aviso que si no vuelve no habrá vida? ¿A quién anuncio que si no está no sé lo que haré...? ´No sé... no sé si quiero saber... tal vez sea alguien lejano que ya ni está en la tierra y tan sólo existe en mi corazón. Pero, ah, eso sí, qué bien amado es...
Una pregunta ronda mi existencia, saber quién será ese personaje misterioso que da vida a mis cantos inflamados de una petición siempre en clamor y con rostro lloroso. Personaje que da lugar a mis letras suplicantes y melancólicas, que inspira los aullidos dolorosos que yo hago.
¿A quién ruego no te vayas, quédate conmigo? ¿A quién aviso que si no vuelve no habrá vida? ¿A quién anuncio que si no está no sé lo que haré...? ´No sé... no sé si quiero saber... tal vez sea alguien lejano que ya ni está en la tierra y tan sólo existe en mi corazón. Pero, ah, eso sí, qué bien amado es...
miércoles, marzo 04, 2009
Del corazón de hojalata
Un corazón de hojalata
Un corazón de hojalata
Mar 2, 2009, 10:00 am
Temprano en la mañana me hallé en el camino con un corazón de hojalata.
Salía de prisa para iniciar la vida cotidiana, de prisa como suelo hacerlo y distraída abrí la puerta de donde pende un rojo corazón de hojalata, no sé cómo ya no entiendo y me corté el dedo, precisamente el dedo cordial... del corazón herida... del corazón la sangre, hoy fluyó y causó dolor. Pero no pienso alejarme de los avatares del amor ni quitar mi hermoso corazón de hojalata de la puerta ni mi palpitante corazón de mi cuerpo...
Seguí mi camino, puse un alto al sangrante dedo cordial con una bandita y vuelvo a caminar... a andar... por la vida con las palabras en la mano dipuestas para aquel otro ser humano que voy a encontrar. El dolor... la canción del corazón... podrá cambiar.
Mar 2, 2009, 10:00 am
Temprano en la mañana me hallé en el camino con un corazón de hojalata.
Salía de prisa para iniciar la vida cotidiana, de prisa como suelo hacerlo y distraída abrí la puerta de donde pende un rojo corazón de hojalata, no sé cómo ya no entiendo y me corté el dedo, precisamente el dedo cordial... del corazón herida... del corazón la sangre, hoy fluyó y causó dolor. Pero no pienso alejarme de los avatares del amor ni quitar mi hermoso corazón de hojalata de la puerta ni mi palpitante corazón de mi cuerpo...
Seguí mi camino, puse un alto al sangrante dedo cordial con una bandita y vuelvo a caminar... a andar... por la vida con las palabras en la mano dipuestas para aquel otro ser humano que voy a encontrar. El dolor... la canción del corazón... podrá cambiar.
miércoles, febrero 18, 2009
martes, febrero 17, 2009
Hoy no es como ayer.
Es común escuchar hoy como ayer. Yo decido para mi: Hoy no es como ayer. Esta es otra historia. Un sinfin de caminos para recorrer con los ojos abiertos.
miércoles, febrero 11, 2009
Los Orificios III El final.
He muerto, la que le escribía murió; la que suplicaba y se entretejía con su falso cobijo murió. Soy otra, la que ahora se despide y le escribo en su nombre para decirle que ya no queda ningún resquicio de aquellos orificios y por lo tanto ya no habrá con quien jugar. Esta vez señor no podrá verme por la noche para mostrar su desprecio; porque ¿sabe? Los orificios se llenaron de luz, de alegría y de amor; no, no piense que estoy enamorada de otro y que lo único que hice fue trasladar mis amorosos pensamientos y sentimientos a otro ser; sí estoy enamorada pero de lo que yo puedo hacer y de lo que yo puedo dar. Ahora no más palabras, no más sangrientas luchas, no más silencios interminables. La vida inicia de nuevo y con ésta vendrá otra ilusión o muchas más, de las que tendré que hacerme cargo y no permitir nunca más que los orificios se llenen de odio y de sangre, de mal y de oscuridad. Nunca más.
Los orificios II Desconcierto
Escrito en el año 2007. Continuación de la publicación Los Orificios (Simulacro de un cuento del año 2005).
¡Caray! Por más que pienso y repienso no logro recordar qué hice mal.
Yo estaba en la rueda de la fortuna, colocada en la cima, levantando los brazos y dando gritos de alegría, incluso había momentos en que los que me veía tratando de levantarme del asiento para demostrar mi júbilo. Y ahora, señor, qué pasó, no entiendo. Porque de pronto, la rueda de la fortuna se desdibujó, no había tal, sólo persistía yo en el aire, levantando los brazos y dando gritos de dolor, conmocionada al darme cuenta que la estructura del juego de feria había desaparecido y que a pesar de levantar los brazos, mi ser completo iba cayendo rápidamente. No era la fuerza de la gravedad la que me conducía al choque inevitable contra una dureza indescriptible. Era la desilusión, el desamparo, y el choque era contra la realidad.
Señor, tantos intentos y sigo sin lograr un final de juego con una puntuación honrosa a mi favor. Estos últimos días creí, en vano ahora lo veo, que el destino tomaba el rumbo que yo anhelo. Juraría que ya casi llegaba el brillo del amor verdadero a sus pupilas. Pero no, me equivoqué. Ahora que trato de buscar una respuesta creo que el destino se ensaña conmigo y que me hace ser cada vez más vulnerable a estos desatinos de la fortuna. Quizá es por eso su enojo, al principio en grito, después en respuestas desazonadas y por último con su pomposa indiferencia. Y como consecuencia de su enojo e indiferencia me caigo nuevamente y quedo revestida de otra capa de vulnerabilidad. Quizá esas capas sean lo que me aleja de usted y de todo lo que usted significa para mí. En ese caso estoy enredada en un cuento de esos “de nunca acabar”.
Ayer aun me sentí llena de energía y tenía mil planes para los próximos días, pero hoy los veo lejanos, imposibles, no puedo moverme, la caída ha arruinado todos mis esquemas. Mi cuerpo se siente falto de aliento, de gusto por la vida. Respiro trabajosamente.
Esta madrugada, abrí los ojos a mi realidad, y lo vi a usted durmiendo, descansando, lejos de mí, dándome la espalda. No pude evitar llorar en silencio. Al llanto se ha sumado el fluido de los orificios, creí que se estaban sanando pero hoy se han esforzado en que yo ponga los pies en la tierra nuevamente. Usted tan sólo ha vuelto al jueguito ese en el que yo no puedo ganar.
Pero lo que me causa el más grande desconcierto es que usted permanece ahí, no se va aunque se nota que no quiere estar y le hago sufrir desatinos con esta obsesión compulsiva que me aqueja. ¿Será acaso que siente usted lástima de mi o de usted mismo? Me pregunto tantas cosas y no me doy respuestas porque tengo miedo, ¿sabe? Mucho miedo de darme cuenta de que el sufrimiento que siento con su desprecio es vital en mi existencia, o tal vez miedo de que usted sea el mismisimo caudal de sangre que me circula por las venas y se sale por los orificios, o tal vez usted sea en mi vida no el que hace los orificios sino el que los llena de desprecio. No sé, tal vez, quizá…
Yo estaba en la rueda de la fortuna, colocada en la cima, levantando los brazos y dando gritos de alegría, incluso había momentos en que los que me veía tratando de levantarme del asiento para demostrar mi júbilo. Y ahora, señor, qué pasó, no entiendo. Porque de pronto, la rueda de la fortuna se desdibujó, no había tal, sólo persistía yo en el aire, levantando los brazos y dando gritos de dolor, conmocionada al darme cuenta que la estructura del juego de feria había desaparecido y que a pesar de levantar los brazos, mi ser completo iba cayendo rápidamente. No era la fuerza de la gravedad la que me conducía al choque inevitable contra una dureza indescriptible. Era la desilusión, el desamparo, y el choque era contra la realidad.
Señor, tantos intentos y sigo sin lograr un final de juego con una puntuación honrosa a mi favor. Estos últimos días creí, en vano ahora lo veo, que el destino tomaba el rumbo que yo anhelo. Juraría que ya casi llegaba el brillo del amor verdadero a sus pupilas. Pero no, me equivoqué. Ahora que trato de buscar una respuesta creo que el destino se ensaña conmigo y que me hace ser cada vez más vulnerable a estos desatinos de la fortuna. Quizá es por eso su enojo, al principio en grito, después en respuestas desazonadas y por último con su pomposa indiferencia. Y como consecuencia de su enojo e indiferencia me caigo nuevamente y quedo revestida de otra capa de vulnerabilidad. Quizá esas capas sean lo que me aleja de usted y de todo lo que usted significa para mí. En ese caso estoy enredada en un cuento de esos “de nunca acabar”.
Ayer aun me sentí llena de energía y tenía mil planes para los próximos días, pero hoy los veo lejanos, imposibles, no puedo moverme, la caída ha arruinado todos mis esquemas. Mi cuerpo se siente falto de aliento, de gusto por la vida. Respiro trabajosamente.
Esta madrugada, abrí los ojos a mi realidad, y lo vi a usted durmiendo, descansando, lejos de mí, dándome la espalda. No pude evitar llorar en silencio. Al llanto se ha sumado el fluido de los orificios, creí que se estaban sanando pero hoy se han esforzado en que yo ponga los pies en la tierra nuevamente. Usted tan sólo ha vuelto al jueguito ese en el que yo no puedo ganar.
Pero lo que me causa el más grande desconcierto es que usted permanece ahí, no se va aunque se nota que no quiere estar y le hago sufrir desatinos con esta obsesión compulsiva que me aqueja. ¿Será acaso que siente usted lástima de mi o de usted mismo? Me pregunto tantas cosas y no me doy respuestas porque tengo miedo, ¿sabe? Mucho miedo de darme cuenta de que el sufrimiento que siento con su desprecio es vital en mi existencia, o tal vez miedo de que usted sea el mismisimo caudal de sangre que me circula por las venas y se sale por los orificios, o tal vez usted sea en mi vida no el que hace los orificios sino el que los llena de desprecio. No sé, tal vez, quizá…
lunes, enero 26, 2009
martes, septiembre 25, 2007
¿Locura o desacuerdo?
Después de escuchar psiquiatras, psicólogos, antropólogos y demás hombres de ciencia estudiosos del ser humano, me pregunto si este tema de la locura no es tan solo una manifestación de desacuerdo con los tantos reglamentos y normas sociales que nos son impuestos...
miércoles, abril 05, 2006
Buscando qué hacer
Nada, que no puedo decir que estoy triste, porque la tristeza no es propia de la gente bien. Tampoco puedo decir que estoy deprimida, porque la depresión es una enfermedad mental. No puedo decir que quiero llorar, porque las mujeres no lloran, son fuertes. No puedo reírme porque pensaran que he perdido la razón; ni bostezar, parecería que me ha invadido la flojera. Podría amar a alguien, pero no me acuerdo de los nombres y he perdido el directorio. Creo que lo extravíe a propósito…
Pásala si no, te quemas…
Hola, sólo así regresé al blog. Gracias María Elena por obligarme a escribir algo, aunque sea tarea.
Instrucciones del batón, 10 latinoamericanos.
a) Si recibes el batón, publica en tu blog una lista de diez latinoamericanos a quienes consideres importantes/relevantes/simpáticos, o simplemente chidos.
b) Pasa el batón a diez bloggers, cuyos links se incluyan al final del post. A esos diez bloggers, avísales con un mail o mensaje de messenger que incluya la siguiente leyenda: “¡Viva la Patria Grande!” y un link a tu blog.
c) Di de donde te llegó este batón, con un link al blog del que lo recibiste.
d) Da las instrucciones de este batón en algún momento del post.
El link del blog de María Elena Sarmiento, quien me pasó el batón:
http://malenasarmiento.blogspot.com/
No pongo links para pasar el batón, pues mis escritores blogeros preferidos ya están todos incluidos en las listas anteriores.
Mi lista.
1. Silvio Rodríguez. Conocido trovador, compositor-intérprete de sus canciones. Quien hace altar de la ganancia pierde la condición, la latitud, el puesto. Y pierde amor, pues la codicia muerde…
2. Salvador Allende. Presidente de Chile en la década de los setentas. Ya pusieron su historia y las razones por las cuales le eligieron, y que yo también considero.
3. Fito Páez. Canta-autor argentino. También ya hicieron su reseña, pero no puedo evitar mencionarlo.
4. Carlos Santana. Sin comentarios, basta escucharlo (bueno, a mi).
5. Rosario Castellanos. Poeta mexicana. Practicó con gran éxito todos los géneros literarios, destacándose especialmente en su obra poética que la ha convertido en una de las más altas representantes de México en el último siglo.Obtuvo importantes reconocimientos entre los que se destacan, Premio Xavier Villaurrutia 1961, Sor Juana Inés de la Cruz y Premio Carlos Trouyet.Toda su obra está recopilada en el libro «Poesía no eres tú».Falleció en Tel Aviv en 1974, cuando ocupaba el cargo de embajadora de su país ante el gobierno de Israel.
AGONÍA FUERA DEL MURO (Fragmento)
No te acerques a mi, hombre que haces el mundo,déjame, no es preciso que me mates.Yo soy de los que mueren solos, de los que muerende algo peor que vergüenza.Yo muero de mirarte y no entender.
6. Marcela Serrano. Escritora chilena. Ha escrito varias novelas con las que ha ganado premios en su país y en México. Las novelas de Marcela Serrano, son profundamente feministas, se parecen todas un poco.
7. Andres Henestrosa. Escritor mexicano con quien tuve oportunidad de conversar en cierta ocasión, vía telefónica, y que me cautivó por su plática.
Poeta, narrador, ensayista, orador, historiador, nació en Ixhuatán, Oaxaca, el 30 de noviembre de 1906. Hasta la edad de 15 años sólo habló lenguas indígenas. Andrés Henestrosa ha dado aportaciones destacadas al indigenismo.
Obras más destacadas: Los hombres que dispersó la danza (1929) de cuentos y leyendas de su tierra zapoteca, tomados del acervo popular. Tras su frescura tácita, late una orgullosa nobleza de su condición indígena, tan profunda como antigua. Su Retrato de mí madre (1940), es una la evocación filial, ajena a todo sentimentalismo.
8. Mario Moreno (Cantinflas). ¿Quién no se ha quedado atrapado en algún momento de su vida con una vieja película de Cantinflas?
9. Juan José Arreola. Todos deben conocer algo de este escritor mexicano, ¿no es así? Fue, en la vida cotidiana, todo un personaje con quien tuve oportunidad de trabajar y convivir durante cierta época de mi vida.
10. La Chilindrina. Sin comentarios.
Hola, sólo así regresé al blog. Gracias María Elena por obligarme a escribir algo, aunque sea tarea.
Instrucciones del batón, 10 latinoamericanos.
a) Si recibes el batón, publica en tu blog una lista de diez latinoamericanos a quienes consideres importantes/relevantes/simpáticos, o simplemente chidos.
b) Pasa el batón a diez bloggers, cuyos links se incluyan al final del post. A esos diez bloggers, avísales con un mail o mensaje de messenger que incluya la siguiente leyenda: “¡Viva la Patria Grande!” y un link a tu blog.
c) Di de donde te llegó este batón, con un link al blog del que lo recibiste.
d) Da las instrucciones de este batón en algún momento del post.
El link del blog de María Elena Sarmiento, quien me pasó el batón:
http://malenasarmiento.blogspot.com/
No pongo links para pasar el batón, pues mis escritores blogeros preferidos ya están todos incluidos en las listas anteriores.
Mi lista.
1. Silvio Rodríguez. Conocido trovador, compositor-intérprete de sus canciones. Quien hace altar de la ganancia pierde la condición, la latitud, el puesto. Y pierde amor, pues la codicia muerde…
2. Salvador Allende. Presidente de Chile en la década de los setentas. Ya pusieron su historia y las razones por las cuales le eligieron, y que yo también considero.
3. Fito Páez. Canta-autor argentino. También ya hicieron su reseña, pero no puedo evitar mencionarlo.
4. Carlos Santana. Sin comentarios, basta escucharlo (bueno, a mi).
5. Rosario Castellanos. Poeta mexicana. Practicó con gran éxito todos los géneros literarios, destacándose especialmente en su obra poética que la ha convertido en una de las más altas representantes de México en el último siglo.Obtuvo importantes reconocimientos entre los que se destacan, Premio Xavier Villaurrutia 1961, Sor Juana Inés de la Cruz y Premio Carlos Trouyet.Toda su obra está recopilada en el libro «Poesía no eres tú».Falleció en Tel Aviv en 1974, cuando ocupaba el cargo de embajadora de su país ante el gobierno de Israel.
AGONÍA FUERA DEL MURO (Fragmento)
No te acerques a mi, hombre que haces el mundo,déjame, no es preciso que me mates.Yo soy de los que mueren solos, de los que muerende algo peor que vergüenza.Yo muero de mirarte y no entender.
6. Marcela Serrano. Escritora chilena. Ha escrito varias novelas con las que ha ganado premios en su país y en México. Las novelas de Marcela Serrano, son profundamente feministas, se parecen todas un poco.
7. Andres Henestrosa. Escritor mexicano con quien tuve oportunidad de conversar en cierta ocasión, vía telefónica, y que me cautivó por su plática.
Poeta, narrador, ensayista, orador, historiador, nació en Ixhuatán, Oaxaca, el 30 de noviembre de 1906. Hasta la edad de 15 años sólo habló lenguas indígenas. Andrés Henestrosa ha dado aportaciones destacadas al indigenismo.
Obras más destacadas: Los hombres que dispersó la danza (1929) de cuentos y leyendas de su tierra zapoteca, tomados del acervo popular. Tras su frescura tácita, late una orgullosa nobleza de su condición indígena, tan profunda como antigua. Su Retrato de mí madre (1940), es una la evocación filial, ajena a todo sentimentalismo.
8. Mario Moreno (Cantinflas). ¿Quién no se ha quedado atrapado en algún momento de su vida con una vieja película de Cantinflas?
9. Juan José Arreola. Todos deben conocer algo de este escritor mexicano, ¿no es así? Fue, en la vida cotidiana, todo un personaje con quien tuve oportunidad de trabajar y convivir durante cierta época de mi vida.
10. La Chilindrina. Sin comentarios.
martes, marzo 28, 2006
De mujeres y hombres.
Adelante, caminar sin dejar que la vista marque más de allá de los 180 grados permitidos. No voltear atrás, no dejar que el pasado me alcance y me embrolle en sus contingencias. Ese es ahora un nuevo método para seguir sin retraso.
He visto, en este tiempo que he dejado de escribir, un sinnúmero de vidas pasar a mi lado, unas más cercanas que otras, diferentes, a veces parecen trazar paralelas que al poco rato se alejan.
Los seres que he conocido en este tiempo han dejado experiencias, conocimientos de la vida que no desalojo desde la conciencia porque dejaron una huella. Mujeres sabias, mujeres necias, mujeres rabiosas, mujeres vulnerables, sentimientos alojados a flor de piel, que crean a veces caos, a veces contienda, a veces dan una mirada serena y otras fulminan en un ataque desesperado. Mujeres que van luchando conforme a su fuerza interior, que caminan despacio o quieren correr y tragarse la vida entera en un bocado.
Y los hombres... hombres instintivos, hombres pensantes, hombres lógicos, también furiosos, con los sentidos empañados por la ira, la sed de venganza, escondiendo a toda costa los sentimientos, la ternura, el dolor. Hombres, vulnerables, atacados por sus emociones y ahogados en ellas. Hombres desplazados, desalojados del lugar que les dimos... hombres enojados que nos encaran día a día.
Soy mujer...
Somos humanos sumergidos en nuestros mundos simbólicos, no hay razón que nos mueva completamente de lugar, no hay espacio donde no están nuestros afectos, los amores primigenios volcando hacia fuera, buscando donde... ¿y habrá encuentros?
He visto, en este tiempo que he dejado de escribir, un sinnúmero de vidas pasar a mi lado, unas más cercanas que otras, diferentes, a veces parecen trazar paralelas que al poco rato se alejan.
Los seres que he conocido en este tiempo han dejado experiencias, conocimientos de la vida que no desalojo desde la conciencia porque dejaron una huella. Mujeres sabias, mujeres necias, mujeres rabiosas, mujeres vulnerables, sentimientos alojados a flor de piel, que crean a veces caos, a veces contienda, a veces dan una mirada serena y otras fulminan en un ataque desesperado. Mujeres que van luchando conforme a su fuerza interior, que caminan despacio o quieren correr y tragarse la vida entera en un bocado.
Y los hombres... hombres instintivos, hombres pensantes, hombres lógicos, también furiosos, con los sentidos empañados por la ira, la sed de venganza, escondiendo a toda costa los sentimientos, la ternura, el dolor. Hombres, vulnerables, atacados por sus emociones y ahogados en ellas. Hombres desplazados, desalojados del lugar que les dimos... hombres enojados que nos encaran día a día.
Soy mujer...
Somos humanos sumergidos en nuestros mundos simbólicos, no hay razón que nos mueva completamente de lugar, no hay espacio donde no están nuestros afectos, los amores primigenios volcando hacia fuera, buscando donde... ¿y habrá encuentros?
martes, mayo 03, 2005
Orificios (Simulacro de un cuento)
Mire señor le voy a decir qué es lo que pasa. Estoy ahí porque quiero, nadie me ha forzado a nada. Con el vacío emocional que vago cada día, con los orificios en el cráneo, con la sangre fluyendo a borbotones, y el dolor enquistado en cada célula. El día transcurre lento mientras yo sigo soñando que en cuanto lo vea, descubriré en sus ojos eso que he estado esperando incesantemente, pero no llega, no existe, yo lo he idealizado, he creído que ahí en su interior hay algo para mí. Y solo hay la nada, para mí la nada. Le pido disculpas de antemano por haber irrumpido en su vida sin ser invitada.
Han pasado días inmensos que han construido años de frío mármol sobre mi alma, esa lápida que yo misma he aceptado cargar sobre mis sentimientos más profundos e intensos. A usted lo veo a diario pero no logro tocarlo, no logro llegar a ese lugar donde se albergan, si es que existen, sus emociones. Lo que pasa es que mire usted, yo lo he visto ser intenso, lo que no entiendo es porqué conmigo no quiere serlo. Supe alguna vez de ciertos amores que sostuvo, vi en sus ojos un brillo que yo, desde entonces, he querido causar en usted y por eso es que yo insisto.
En esta circunstancia no hay culpables, no hay delitos, no hay sino la búsqueda en el lugar equivocado. Lamento mucho turbar esa paz que usted ha logrado encontrar en sus inversiones económicas con mis tonterías sensibleras. Debo admitir que mi necedad ha causado serios conflictos en la seriedad y austeridad de sus emociones, ya que lo distraigo de lo que para usted es importante. Sin embargo, como un virus la euforia por querer encontrar amor me ataca y, usted, sin quererlo, ha sido el blanco de mis amoríos y sueños, la ilusión de mi erotismo inacabado, bueno qué digo inacabado, si ni siquiera lo he probado. Usted es el capricho por el que exhausta sigo viviendo y por el cual a diario le molesto.
Desconozco las razones por las que yo nací con deficiencias en el cerebro para eso del pensamiento práctico; teniendo en cambio, exhuberancias en esto de los sentimientos. Reconozco que estos desequilibrios le han causado a usted serias complicaciones, ya que lo molesto exageradamente por tener un rato de pasión, por lo menos una vez en nuestra vida.
Hoy, es uno de esos días raros en los que despierto sin la venda en los ojos, y me doy cuenta que los orificios sangrantes yo puedo sanarlos, el dolor puedo evitarlo, el vacío emocional yo puedo llenarlo. Es sólo cuestión de desprenderme de este capricho de mi alma e irme a buscar en el mundo otro loco como yo. Ahora lo único que pido es tener esa fuerza para hacerlo y no caer nuevamente en el juego que, creo que a usted le gusta, donde usted simula que todo está bien, y yo me ilusiono de nuevo, y sueño otra vez. Le cuento, que cuando pasa yo miro estrellas en el cielo y abrirse el horizonte como un infinito océano; pero cuando usted decide que se acaba el juego, yo vuelvo a abrirme los orificios y los hago sangrar hasta desfallecer. En mi lucha por la supervivencia es que lo molesto, lo incomodo, lo hago sufrir por mis exageradas pretensiones.
Yo hoy le pido a usted que me ayude a sanar las heridas crónicas no jugando de nuevo a que “aquí no pasó nada”. Piénselo, se evitará mis interminables monólogos donde le suplico y hasta le exijo lo que usted no puede dar. Esta vez sólo le ruego un poco de piedad y misericordia, que no es lo que yo deseaba, pero que a fin de terminar con mis ataques despiadados es necesario apelar a esos degradantes sentimientos para quien los recibe y altruistas para quien los dona.
A fin de no volver a equivocarme, en mi absurda mentalidad enamorada se me ocurre poner un final al juego, con una señal apropiada. Esta noche, cuando lo vea, tendré abiertos los orificios, sangrantes como siempre, y si usted los besa, sabré que me ama, cauterizará mis heridas y renaceré. Pero si usted, llega y, como suele ocurrir, me ignora, haré fluir el rojo líquido hasta desangrarme totalmente y rellenaré de odio los orificios, con esos ojos lo miraré siempre... ya nunca le volveré a molestar... porque mi boca la sellaré con la indiferencia que usted me proporcione y mis cuencas vacías no lo podrán mirar.
Han pasado días inmensos que han construido años de frío mármol sobre mi alma, esa lápida que yo misma he aceptado cargar sobre mis sentimientos más profundos e intensos. A usted lo veo a diario pero no logro tocarlo, no logro llegar a ese lugar donde se albergan, si es que existen, sus emociones. Lo que pasa es que mire usted, yo lo he visto ser intenso, lo que no entiendo es porqué conmigo no quiere serlo. Supe alguna vez de ciertos amores que sostuvo, vi en sus ojos un brillo que yo, desde entonces, he querido causar en usted y por eso es que yo insisto.
En esta circunstancia no hay culpables, no hay delitos, no hay sino la búsqueda en el lugar equivocado. Lamento mucho turbar esa paz que usted ha logrado encontrar en sus inversiones económicas con mis tonterías sensibleras. Debo admitir que mi necedad ha causado serios conflictos en la seriedad y austeridad de sus emociones, ya que lo distraigo de lo que para usted es importante. Sin embargo, como un virus la euforia por querer encontrar amor me ataca y, usted, sin quererlo, ha sido el blanco de mis amoríos y sueños, la ilusión de mi erotismo inacabado, bueno qué digo inacabado, si ni siquiera lo he probado. Usted es el capricho por el que exhausta sigo viviendo y por el cual a diario le molesto.
Desconozco las razones por las que yo nací con deficiencias en el cerebro para eso del pensamiento práctico; teniendo en cambio, exhuberancias en esto de los sentimientos. Reconozco que estos desequilibrios le han causado a usted serias complicaciones, ya que lo molesto exageradamente por tener un rato de pasión, por lo menos una vez en nuestra vida.
Hoy, es uno de esos días raros en los que despierto sin la venda en los ojos, y me doy cuenta que los orificios sangrantes yo puedo sanarlos, el dolor puedo evitarlo, el vacío emocional yo puedo llenarlo. Es sólo cuestión de desprenderme de este capricho de mi alma e irme a buscar en el mundo otro loco como yo. Ahora lo único que pido es tener esa fuerza para hacerlo y no caer nuevamente en el juego que, creo que a usted le gusta, donde usted simula que todo está bien, y yo me ilusiono de nuevo, y sueño otra vez. Le cuento, que cuando pasa yo miro estrellas en el cielo y abrirse el horizonte como un infinito océano; pero cuando usted decide que se acaba el juego, yo vuelvo a abrirme los orificios y los hago sangrar hasta desfallecer. En mi lucha por la supervivencia es que lo molesto, lo incomodo, lo hago sufrir por mis exageradas pretensiones.
Yo hoy le pido a usted que me ayude a sanar las heridas crónicas no jugando de nuevo a que “aquí no pasó nada”. Piénselo, se evitará mis interminables monólogos donde le suplico y hasta le exijo lo que usted no puede dar. Esta vez sólo le ruego un poco de piedad y misericordia, que no es lo que yo deseaba, pero que a fin de terminar con mis ataques despiadados es necesario apelar a esos degradantes sentimientos para quien los recibe y altruistas para quien los dona.
A fin de no volver a equivocarme, en mi absurda mentalidad enamorada se me ocurre poner un final al juego, con una señal apropiada. Esta noche, cuando lo vea, tendré abiertos los orificios, sangrantes como siempre, y si usted los besa, sabré que me ama, cauterizará mis heridas y renaceré. Pero si usted, llega y, como suele ocurrir, me ignora, haré fluir el rojo líquido hasta desangrarme totalmente y rellenaré de odio los orificios, con esos ojos lo miraré siempre... ya nunca le volveré a molestar... porque mi boca la sellaré con la indiferencia que usted me proporcione y mis cuencas vacías no lo podrán mirar.
martes, marzo 15, 2005
Un absurdo... otro
Delirantemente me he dedicado a perseguirme, sí, aunque suene extraño, ha sido mi última obsesión y aun no encuentro pistas acertadas que me indiquen por donde seguir. He vagado inútilmente en otros mundos, con otras gentes y no me reconozco entre ellas…no alcanzo a hacer contacto con los personajes encontrados. Intentando llegar a casa y verme ahí he pasado largos días de ausencia, con los ojos desorbitados, la mente revuelta, y el habla pasmada. Regreso con la esperanza de saber si aquí me encuentro, ojala…
jueves, febrero 17, 2005
Atrevimiento
Quiero atreverme a soñar y desmenuzar mis sueños, subirlos a la conciencia para jugar, para atraparme en un vuelo que no termine jamás.Quiero atreverme a abrir el cofre de palabras que guardo dentro, desempacarlas y usarlas, comprenderlas y compartir.
Quiero atreverme a dejar mis miedos guardados en la lavandería para que se limpien y me dejen vivir sin ataduras, si tan solo fueran miedos primigenios sin las capas de lo que les he cubierto.
Quiero atreverme a escribir lo que siento y no buscar máscaras que solo muestren lo que no soy; quiero dejar de ser lo que otros quieren ver en mi, aunque algunos se asusten u ofendan.
Quiero atreverme a dejarme abrazar y yo también hacerlo, sentir la calidez de otra piel fundiéndose en la mia, perderme en el abrazo y vagar por el universo.
Quiero... y no hago otra cosa mas que desear lo que nunca me atrevo...
martes, febrero 15, 2005
martes, febrero 08, 2005
Instrucciones para Llorar y un anexo

Instrucciones para llorar
Julio Cortazar
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.
Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
Después de leer a Cortazar con sus instrucciones precisas, me cuestiono ¿Cuántas veces después de un llanto copioso nos preguntamos el sentido de haberlo dejado fluir?; ¿Valió la pena?. Más allá de un mero hecho fisiológico lo percibimos ligado a las emociones.
De algo estoy cierta y es que limpia el alma, si no profundamente, por lo menos nos permite seguir con las tareas diarias. Seguramente el motivo que nos llevó a llorar seguirá ahí, pero podremos visualizarlo con mas claridad.
Alguna vez escuché que cuando lloramos con una película es porque no somos capaces de llorar abiertamente por nuestros propios motivos y buscamos uno externo que desencadene la catarsis, como se sugiere en “Las Instrucciones para Llorar”.
Otras veces lloramos porque “no nos cabe el alma en el pecho”, es tan grande el sentimiento de aflicción que se desborda; la salida de las lágrimas hace un poco de espacio para seguir guardando el sufrimiento.
Cuando se “nos saltan las lágrimas” por un hecho enternecedor, demostramos a los demás que somos capaces de sensibilizarnos ante hechos muy humanos.
Llorar por dolor, desesperación, angustia, soledad, alegría, nostalgia, pérdida, o por buscar compasión, la razón no importa. Llorar es una función humana que desahoga, que limpia los conductos para que las emociones fluyan libremente.
Hay otros llantos que encarecen lástimas y son interesados, pero de eso no nos ocupemos porque los que lloren así, aquí no caben.
De algo estoy cierta y es que limpia el alma, si no profundamente, por lo menos nos permite seguir con las tareas diarias. Seguramente el motivo que nos llevó a llorar seguirá ahí, pero podremos visualizarlo con mas claridad.
Alguna vez escuché que cuando lloramos con una película es porque no somos capaces de llorar abiertamente por nuestros propios motivos y buscamos uno externo que desencadene la catarsis, como se sugiere en “Las Instrucciones para Llorar”.
Otras veces lloramos porque “no nos cabe el alma en el pecho”, es tan grande el sentimiento de aflicción que se desborda; la salida de las lágrimas hace un poco de espacio para seguir guardando el sufrimiento.
Cuando se “nos saltan las lágrimas” por un hecho enternecedor, demostramos a los demás que somos capaces de sensibilizarnos ante hechos muy humanos.
Llorar por dolor, desesperación, angustia, soledad, alegría, nostalgia, pérdida, o por buscar compasión, la razón no importa. Llorar es una función humana que desahoga, que limpia los conductos para que las emociones fluyan libremente.
Hay otros llantos que encarecen lástimas y son interesados, pero de eso no nos ocupemos porque los que lloren así, aquí no caben.
Aprenderé las instrucciones para que mis sesiones de llanto no sean tan largas ni abrumadoras, tres minutos bastan.
jueves, enero 27, 2005
Los invencibles miedos
"A veces tuve miedo a qué negarlo/ un miedo del que tenía que tragarme los aullidos/ no uno sino muchísimos miedos/ miedo de despreciarme de preferir morir de quedarme solo sin el mundo/ sin el mundo y sin huevos/ de terminar como un guiñapo/ es horrible tener tanto miedo pero más horrible es tener que tragarse los aullidos." Mario Bennedeti (En "Primavera con una esquina rota")
Hace un tiempo, en una epoca de búsqueda en el interior, por el exterior me topé con "Primavera con una esquina rota", y aparte de hallar una lectura deliciosa, hubo muchas invitaciones a la reflexión. Esta es una de ellas.
Ayer, vagando por los blogs, encontré una lectura acerca del miedo, www.juliosalinas.blogspot.com, y todo fue retroceder en el tiempo y buscar lo hallado, retomarlo y compartirlo.
Creo que el miedo es una sombra que va con nosotros desde el principio hasta el fin de nuestros días. Que aparece en los momentos en que menos quisieramos, que nos atenaza y nos convierte en sus esclavos; sin embargo, lo vivimos y lo ocultamos, vamos por el mundo con la certeza de que es asunto liquidado y estamos tan lejos de haberlo logrado. Unos más, otros menos. Y vamos sonriendo para que nadie note el dolor que nos causa tragarnos los aullidos.
miércoles, enero 19, 2005
Intemporal
Estaba limpiando la casa cuando una voz dijo algo así como que había agua encharcada en el piso de la sala, escuché la voz cansada sin reconocerla, voltée la cabeza buscando su imagen y me pareció desconocida. Simultáneamente en mi memoria se activó la imagen de un joven a quien yo busqué incansablemente.De pronto, aparecí en la casa de mi infancia, en el jardín, asomando la cabeza por la reja con la mano levantada diciendo adiós. Y esa voz que me avisaba del agua, era más jovial, podría decir entusiasmada, diciendo hasta mañana. La campana que hacía las veces de timbre estaba en el mismo lugar, esperando a ser tañida por el único visitante vespertino y eso sería hasta el siguiente día. Yo tengo entonces quince años, él dieciocho.
Prosigo con mis quehaceres, guardo la escoba y el trapeador, la voz reverbera en mi cerebro por un instante en el que pienso, ¿y tú quién eres y yo qué hago limpiando y compartiendo la casa contigo? Me miro las manos, las pecas de los años han empezado a aparecer, seguramente no tengo quince, ni sus canas son de dieciocho. Y me sigo preguntando, qué ha pasado en estos años, encharcados como el agua, qué sucedió desde aquel entonces que yo, hoy, aquí, no sé que hago.
Tal vez lo sigo buscando, tal vez lo encontré y lo perdí, tal vez estoy imaginando lo que sucederá dentro de algunos muchos años y sigo parada ahí, en la reja, diciendo adiós con la mano.
martes, enero 18, 2005
Caos
Parecía premier de película. No había lugar disponible para uno más. Llegué temprano a la oficina con toda la intención de hacer lo necesario para ganarme el pan de cada día, de poner al corriente los asuntos pendientes que se han desplegado para darme la bienvenida. Hice uso de algunas artimañas para poder situarme en un lugar donde tuviera un panorama general e iniciar. Entusiasmada prendí la computadora, abrí el correo electrónico, inicia el año, veremos qué tenemos por aquí. De pronto, una aluvión se deja caer en mi pantalla, uno, dos, tres, veintiocho, noventa y uno, ciento dos mensajes. El entusiasmo declina un poco.
Hace frío y la tarea será ardua por lo que me dispongo a preparar un café. Taza en mano regreso al escritorio. Ring, ring... apuro a contestar, -buenos días, feliz año, mis mejores deseos, ¿descansada?, si, claro, gracias, no es posible, por aquí debe estar el estado de cuenta... lo busco, abro sobres, saco papeles, abro cajones, saco papeles, no aparece, qué pasa, si quieres te devuelvo la llamada.
Estoy en problemas. Estaban aquí, los recogí al entrar, fue lo primero que abrí. No aparecen. Calma, no pasa nada, por aquí están. Nada. Desfilan ante mis ojos papeles multicolores, vestidos de fiesta, brillantes y burlones, todos ellos producto de los mercadólogos que parece no tuvieron vacaciones. Los tomó entre mis manos, uno a uno y los deslizo al otro lado del escritorio, tal vez me anime a suscribirme a esa revista, o cambie de modelo de auto, o decida planear las próximas vacaciones. Los sobres siguen a mi izquierda, sobre la bandeja, violentados al abrirlos. Los papeles blancos tamaño carta, oficio o carta personal esperan su turno para recibir de mis manos el tibio saludo de año nuevo.
Acudo al cesto de basura, tal vez, en un descuido, tiré los estados de cuenta. Nada. Encontré pedazos de hojas que mutilé con mis manos antes de lanzarme a la aventura de las vacaciones.
El teléfono de nuevo, bueno, feliz año, todo bien, gracias, ¿los puntos acumulados en su tarjeta?, claro, enseguida. Dejo la bocina un minuto, traigo un fólder con papeles, 96000 puntos, de nada, adiós. Las tareas programadas con recordatorio en mi computadora hacen su aparición. Escondo las ventanas. Ring, ring, ¿los contratos? sí, ya están listos, ¿un e-mail? Ahora lo checo, si enseguida, yo le llamo. Abro la ventana de correo.
Aviento los sobres al cesto de basura, ya no sirven. Tocan a la puerta, me levanto para abrir. El cartero, oh no, más sobres impecables. Regreso y los deposito en otra charola. Con desconcierto observo que los papeles han cambiado de lugar, los sobres volvieron al escritorio, los papeles multicolores están danzando entre esos otros, elegantes, de blanco con detalles en negro. Las plumas desfilan sobre ellos dejando su huella como muestra de su afecto. La engrapadora trabaja febrilmente como casamentera haciendo uniones; el abrecartas se entretiene rompiendo sobres; el quita grapas deshace uniones antiguas; el mouse cierra las ventanas de recordatorios y ha marcado los mensajes como leídos; la máquina de hacer etiquetas desliza la cinta con rapidez; el fax arroja papeles como vómito, compitiendo con la impresora que hace lo propio.
No puedo dar crédito a lo que sucede. Me alejo, salgo a la terraza, respiro profundo, miro las plantas y me entretengo en quitar las hojas secas, ¡oh no, más hojas!. Al cabo de diez minutos regreso al escritorio, la actividad ha cesado. Empiezo a ordenar nuevamente. Me encuentro con sorpresa que las citas de mi agenda han sido cambiadas, la pluma roja fue la responsable, la delata el color de la tinta. Quiero pedir ayuda, debo estar volviéndome loca, busco el teléfono del psiquiatra, marco y me contestan en la papelería.
Cierro los ojos, respiro profundo, trato de relajarme, siento que algo está corriendo por mis piernas, brazos, manos, trato de moverme, no puedo, abro los ojos, el diurex me recorre y me ata a la silla. Las tijeras se han ido lejos, están sonrientes a varios metros de distancia. Esto va más allá de toda paciencia, me zafo con fuerza, busco mis llaves, ¿Mis llaves? ahí, sepultadas bajo nívea capa que cubre mi escritorio. Será mejor volver mañana, por hoy ha sido suficiente ajetreo.
Hace frío y la tarea será ardua por lo que me dispongo a preparar un café. Taza en mano regreso al escritorio. Ring, ring... apuro a contestar, -buenos días, feliz año, mis mejores deseos, ¿descansada?, si, claro, gracias, no es posible, por aquí debe estar el estado de cuenta... lo busco, abro sobres, saco papeles, abro cajones, saco papeles, no aparece, qué pasa, si quieres te devuelvo la llamada.
Estoy en problemas. Estaban aquí, los recogí al entrar, fue lo primero que abrí. No aparecen. Calma, no pasa nada, por aquí están. Nada. Desfilan ante mis ojos papeles multicolores, vestidos de fiesta, brillantes y burlones, todos ellos producto de los mercadólogos que parece no tuvieron vacaciones. Los tomó entre mis manos, uno a uno y los deslizo al otro lado del escritorio, tal vez me anime a suscribirme a esa revista, o cambie de modelo de auto, o decida planear las próximas vacaciones. Los sobres siguen a mi izquierda, sobre la bandeja, violentados al abrirlos. Los papeles blancos tamaño carta, oficio o carta personal esperan su turno para recibir de mis manos el tibio saludo de año nuevo.
Acudo al cesto de basura, tal vez, en un descuido, tiré los estados de cuenta. Nada. Encontré pedazos de hojas que mutilé con mis manos antes de lanzarme a la aventura de las vacaciones.
El teléfono de nuevo, bueno, feliz año, todo bien, gracias, ¿los puntos acumulados en su tarjeta?, claro, enseguida. Dejo la bocina un minuto, traigo un fólder con papeles, 96000 puntos, de nada, adiós. Las tareas programadas con recordatorio en mi computadora hacen su aparición. Escondo las ventanas. Ring, ring, ¿los contratos? sí, ya están listos, ¿un e-mail? Ahora lo checo, si enseguida, yo le llamo. Abro la ventana de correo.
Aviento los sobres al cesto de basura, ya no sirven. Tocan a la puerta, me levanto para abrir. El cartero, oh no, más sobres impecables. Regreso y los deposito en otra charola. Con desconcierto observo que los papeles han cambiado de lugar, los sobres volvieron al escritorio, los papeles multicolores están danzando entre esos otros, elegantes, de blanco con detalles en negro. Las plumas desfilan sobre ellos dejando su huella como muestra de su afecto. La engrapadora trabaja febrilmente como casamentera haciendo uniones; el abrecartas se entretiene rompiendo sobres; el quita grapas deshace uniones antiguas; el mouse cierra las ventanas de recordatorios y ha marcado los mensajes como leídos; la máquina de hacer etiquetas desliza la cinta con rapidez; el fax arroja papeles como vómito, compitiendo con la impresora que hace lo propio.
No puedo dar crédito a lo que sucede. Me alejo, salgo a la terraza, respiro profundo, miro las plantas y me entretengo en quitar las hojas secas, ¡oh no, más hojas!. Al cabo de diez minutos regreso al escritorio, la actividad ha cesado. Empiezo a ordenar nuevamente. Me encuentro con sorpresa que las citas de mi agenda han sido cambiadas, la pluma roja fue la responsable, la delata el color de la tinta. Quiero pedir ayuda, debo estar volviéndome loca, busco el teléfono del psiquiatra, marco y me contestan en la papelería.
Cierro los ojos, respiro profundo, trato de relajarme, siento que algo está corriendo por mis piernas, brazos, manos, trato de moverme, no puedo, abro los ojos, el diurex me recorre y me ata a la silla. Las tijeras se han ido lejos, están sonrientes a varios metros de distancia. Esto va más allá de toda paciencia, me zafo con fuerza, busco mis llaves, ¿Mis llaves? ahí, sepultadas bajo nívea capa que cubre mi escritorio. Será mejor volver mañana, por hoy ha sido suficiente ajetreo.
miércoles, enero 05, 2005
Estado de resultados 2004
"La Libertad es como la mañana. Hay quienes esperan dormidos a que llegue, pero hay quienes se desvelan y caminan la noche para alcanzarla." Supmarcos
Al finalizar un ciclo nos entra la gana de recapitular y reconocer nuestros aciertos, errores y omisiones. No escapo a esta costumbre y por tanto desde inicios del mes de diciembre quise escribir un inventario del año, ganancias, pérdidas, balances y estado de resultados. Sin embargo, la época se prestó a realizar muchas más actividades y no me di el tiempo para lograr mi objetivo, en los términos que tenía planeado, lo que no impidió que si hiciera un inventario pero sobre la marcha de los días, de las horas y de las circunstancias. El balance resultó positivo.
La vida se acuña de cotidianidades, de hechos simples y tal vez comunes, y hoy por hoy estoy convencida de que vivimos sometidos a reglamentos desde nuestro nacimiento, las horas de comida, las horas de dormir, incluso hay bebés que tienen horario para el "gymbore". Así, empiezan y nunca terminan. Primero son los padres, abuelos, hermanos, después se suman los maestros, el vecino, la familia de los amigos, hasta el infinito, la sociedad completa se asocia en endosarnos un grueso compendio de reglas para vivir. De inicio nos enseñan que hay bueno y malo, y que este último concepto no es agradable a los ojos de la mayoría, por muy gratificante que nos resulte (aun no logro discernir qué es bueno y qué es malo, creo que son cuestiones de percepción). Y de ahí se siguen los calificativos a toda conducta humana, medidos siempre desde el punto de vista social (incluyo aquí el religioso).
No quiero confundir las reglas con los valores, que desde mi punto de vista son diferentes, los aprendemos y adaptamos a nuestra propia condición, los llevamos dentro y salen a relucir en los momentos necesarios. Cada quien se forma su propio código ético y actúa en consecuencia.
Siguiendo con el asunto de las reglas, hace no mucho tiempo, decidí formar mi propio reglamento de vida, bajo mis principios y acudiendo a mis valores; tomé algunas de las que conocía, otras las deseché y otras más fueron modificadas para llenar las expectativas de mi plan de vida. No fue fácil, me encontré con la crítica aguda de muchas personas cercanas que auguraban un mal fin a este experimento. Mi familia se sintió poco amada, finalmente los estaba retando contrariando las tradiciones imperantes desde los tiempos de la tatarabuela.
Aspecté mis horarios y constelaciones con los demás miembros de la sociedad con quien convivo, siguiendo el plan que marqué. Me olvidé de la dieta, agregué azúcar por montones, dejé de fijarme en el qué dirán y las buenas costumbres clasemedieras. Conocí otras personas, viajé por mis fantasías, salí al mundo y entré en contacto con él, me puse nombres extraños, saqué de mi clóset las cosas que nunca usé, dejé de ajustar el despertador, olvidé la manía de la limpieza extrema, aflojé el alma para dejarla fluir libremente, pinté mi existencia de blanco, como fondo para deslizar todos los colores imaginables, con combinaciones exóticas. Podrían pensar que mi existir se convirtió en un caos, pero no fue así, comencé a encontrar el camino a la paz interior que había buscado infructuosamente en todos los centros comerciales de la ciudad, en la temporada de primavera-verano y la de otoño-invierno.
Y fue entonces que, tratando de escribir el inventario extemporáneo (ya estamos en el nuevo año), sentada ante el escritorio, mis ojos se volvieron a un cuadro donde está escrita la idea del Supmarcos acerca de la libertad. Pensé en los principios de su revolución ideológica y en el trabajo que pasan miles de seres humanos para obtener libertad. Es por eso que concluyo que el balance del año que terminó es un avance en el camino por alcanzarla, creo que ya estoy percibiendo su preciada fragancia.
Agradezco a todos los seres humanos que me rodean su paciencia y entendimiento, en la realización de este hechizo para la libertad, espero poder ofrecerles los beneficios de vivir a mi aire, condición que per si me hace feliz.
viernes, diciembre 17, 2004
El bazar de las vanidades o ¿navidades?
Estamos ya en tiempos navideños. Pasan por mis ojos diversas escenas que me confunden aun más acerca del significado de la navidad. Hace tiempo, desde que dejé de creer en Santa, me interrogo sobre qué es lo que realmente festejamos de manera tan material y agotadora. Porque, para los cristianos, es una fiesta del espíritu que no concuerda con el derroche del bolsillo.
Ahora, por la temporada, están de moda los bazares, lugares donde se puede comprar y vender de todo lo imaginable.
Pese a mi resistencia a asistir a uno de ellos, la casualidad llevó el bazar al lugar donde asisto a hacer ejercicio. Aquello me pareció una escena sacada de la Biblia, los vendedores como si fueran una plaga de langostas invadiendo el espacio que me rentan para una actividad específica. Más bien dicho, vendedoras, porque en su totalidad eran mujeres, todas ellas pertencientes a la clase media alta, con un nivel cultural indefinido, amas de casa con hijitos güeritos y bronceados, que viajan en camioneta con calcomanía representativa de la familia.
Mientras sudaba la gota gorda, observé la enorme cantidad de artículos imitación que ahí estaban expuestos; pensé en sus vidas, imitación también, según mis conclusiones; puesto que lo que llevas es simbólico de lo que eres.
Me dio comezón pensar en sus estilos de vida estereotipados, ajustados a las herencias de tradiciones; notorias desde el logotipo de "Chanel" en la bolsa de la señora de la casa hasta en el que llevan los niños en la camiseta del uniforme. La intención, que salta a la vista, es hacer notar su presencia en el mundo de las vanidades, circunscrita a las calles de su colonia de personas bien.
Y esto me llevó a reflexionar en qué sucede con los seres humanos que nos lleva a buscar la identidad en colectivo olvidando nuestra esencia individual. Haciendo imitación de las conductas de otros en vez de vivir a nuestro propio aire, estilo y regalada gana. Comprando el modelo imitación del que usó la princesa de tal o cual lugar, para conseguir el mismo estatus de ella, ¿acaso su vida interior será envidiable y podremos conseguirla con el logotipo de una marca?; ¿la cultura será transferible a través del anillo mágico de Tous?; ¿la espiritualidad se compra a través de internet en todos los bancos, materializada en medalla plateada con la imagen de la Guadalupana?.
Y eso no es todo, hay imitadoras de las imitadoras. ¿Dónde queda entonces el ser humano único e irrepetible que somos? ¿Por qué desdeñamos ese precioso regalo que tenemos de la naturaleza?
Así es pues como acostumbramos festejar la navidad dando sendos regalos a empresarios y banqueros, con una hermosa tarjeta con paisaje invernal que rece así "Gloria en las alturas a Dios, y en la tierra paz ; buena voluntad para con los bancos."
Mientras tanto comamos pavo en la casa de los Sánchez-Juárez (apellido compuesto es igual a símbolo de estatus social), que están estrenando camioneta tipo Land Rover, tipo dije, que no es lo mismo que el original, y dejémonos llevar por el espíritu de la navidad.
Traje el tema a colación porque ese mismo día un poco antes de que el bazar me visitara, estuve platicando con un buen amigo, le comenté acerca de la retracción de mi alma hacia el interior, arguyendo que vienen vacaciones y creo que no es momento para dejar abiertos envoltorios del alma, a la intemperie y menos en temporada navideña. Y él me contestó: Te escarba el alma y tu memoria hasta sangrar, ¿no?
martes, noviembre 30, 2004
The candy man
La magia y la fantasía. Su inmersión en la realidad.
Escogí el título pensando mágicamente, remontandome a la infancia, no mia exclusivamente, sino al grupo social en su totalidad.
Este fin de semana tuve la oportunidad de compartir con mis sobrinos dos días y sus noches. Observé todo el tiempo, no porque ese fuera el objetivo de estar con ellos; fue algo que se dio de forma natural durante la convivencia. No podía sustraerme si viajábamos juntos.
Todo empezó cuando guardé, temporalmente, las películas que verían en el trayecto. Ahora la tecnología termina con la magia de asistir al cinematógrafo, y visualizar en una pantalla gigante toda suerte de hadas, magos, enanos, brujas, reinas, reyes, princesas, príncipes, animales parlantes, monstruos, vampiros, hombres desalmados, leñadores, mujeres avaras, viejitas desvalidas, dragones, genios complacientes, auroras que hablan, sapos convertidos, manzanas envenenadas, calderos, varitas mágicas, héroes voladores, etc... todos de un tamaño descomunal, ante nuestros ojos. Ahora, la magia se minimiza y se hace portátil. Los niños ahora portan su mini-mundo mágico en un disco compacto y una pantalla casi de bolsillo.
Me pregunté entonces si la interacción con el mundo mágico sería igual ahora que muchos años atrás.
Llegamos a nuestro destino y mientras cenábamos, mi sobrina de cinco añitos, sentadita en la mesa, nos miraba a uno y otro, los adultos estábamos absortos en nuestra conversación; entonces ella, se levanta de la silla, y se acerca a su papá, frunce el ceño, distorsiona su rostro y hace el mohín de asustarlo, mi hermano finge asustarse, hace la pantomima, y le dice, el monstruo, llegó el monstruo. Ella repite la misma acción con cada uno de los comensales y finalmente se sienta de nuevo. Acción repetida con frecuencia durante el fin de semana.
Pensé entonces en cuántos artilugios inventamos para que nos presten atención, salimos de la realidad, entramos en la fantasía, tomamos una figura mágica, logramos que nos tomen en cuenta y de vuelta a la realidad.
Así, creo que hay muchas actitudes en nuestra cotidianidad que tienen como objetivo escapar y refugiarnos en un mundo fantástico, en donde los hechos están controlados por nosotros o tal vez ¿los hechos nos controlen?. Me doy cuenta que algunas personas, vivimos pasajes fantásticos aunque debamos permanecer con los pies en la tierra. Por ejemplo, the candy man, es un nombre que me ha perseguido toda la noche, ayer antes de dormir vi parte de un programa de televisión donde un asesino serial se introduce en la vida de una niña utilizando la fantasía. La niña entonces, no discierne entre la realidad y lo mágico, y le permite el acceso poniendo en peligro su vida.
Pensé en mi, en la niña que fui, con mis propios "Candy Man", hombres y mujeres vistos desde mi fantástica visión, y que en determinados momentos se han convertido de monstruos en príncipes y visceversa. Magos que me han llevado de la ensoñación al aborrecimiento o de la indiferencia a la pasión. Hadas que me engañaron con sus encantamientos escondiendo la bruja que llevan dentro.
Acciones con las que he sido motivada a moverme en el mundo real, para sobrevivir.
En fin, que creo fervientemente que por salud mental es preciso poner un toque mágico a nuestra existencia, por lo menos yo así quiero funcionar.
Escogí el título pensando mágicamente, remontandome a la infancia, no mia exclusivamente, sino al grupo social en su totalidad.
Este fin de semana tuve la oportunidad de compartir con mis sobrinos dos días y sus noches. Observé todo el tiempo, no porque ese fuera el objetivo de estar con ellos; fue algo que se dio de forma natural durante la convivencia. No podía sustraerme si viajábamos juntos.
Todo empezó cuando guardé, temporalmente, las películas que verían en el trayecto. Ahora la tecnología termina con la magia de asistir al cinematógrafo, y visualizar en una pantalla gigante toda suerte de hadas, magos, enanos, brujas, reinas, reyes, princesas, príncipes, animales parlantes, monstruos, vampiros, hombres desalmados, leñadores, mujeres avaras, viejitas desvalidas, dragones, genios complacientes, auroras que hablan, sapos convertidos, manzanas envenenadas, calderos, varitas mágicas, héroes voladores, etc... todos de un tamaño descomunal, ante nuestros ojos. Ahora, la magia se minimiza y se hace portátil. Los niños ahora portan su mini-mundo mágico en un disco compacto y una pantalla casi de bolsillo.
Me pregunté entonces si la interacción con el mundo mágico sería igual ahora que muchos años atrás.
Llegamos a nuestro destino y mientras cenábamos, mi sobrina de cinco añitos, sentadita en la mesa, nos miraba a uno y otro, los adultos estábamos absortos en nuestra conversación; entonces ella, se levanta de la silla, y se acerca a su papá, frunce el ceño, distorsiona su rostro y hace el mohín de asustarlo, mi hermano finge asustarse, hace la pantomima, y le dice, el monstruo, llegó el monstruo. Ella repite la misma acción con cada uno de los comensales y finalmente se sienta de nuevo. Acción repetida con frecuencia durante el fin de semana.
Pensé entonces en cuántos artilugios inventamos para que nos presten atención, salimos de la realidad, entramos en la fantasía, tomamos una figura mágica, logramos que nos tomen en cuenta y de vuelta a la realidad.
Así, creo que hay muchas actitudes en nuestra cotidianidad que tienen como objetivo escapar y refugiarnos en un mundo fantástico, en donde los hechos están controlados por nosotros o tal vez ¿los hechos nos controlen?. Me doy cuenta que algunas personas, vivimos pasajes fantásticos aunque debamos permanecer con los pies en la tierra. Por ejemplo, the candy man, es un nombre que me ha perseguido toda la noche, ayer antes de dormir vi parte de un programa de televisión donde un asesino serial se introduce en la vida de una niña utilizando la fantasía. La niña entonces, no discierne entre la realidad y lo mágico, y le permite el acceso poniendo en peligro su vida.
Pensé en mi, en la niña que fui, con mis propios "Candy Man", hombres y mujeres vistos desde mi fantástica visión, y que en determinados momentos se han convertido de monstruos en príncipes y visceversa. Magos que me han llevado de la ensoñación al aborrecimiento o de la indiferencia a la pasión. Hadas que me engañaron con sus encantamientos escondiendo la bruja que llevan dentro.
Acciones con las que he sido motivada a moverme en el mundo real, para sobrevivir.
En fin, que creo fervientemente que por salud mental es preciso poner un toque mágico a nuestra existencia, por lo menos yo así quiero funcionar.
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